23 nov 2009

Claveles Rosas

El cielo estaba violacio y plomiso, el viento cortante y violento. Estaban todos dormidos, yo era la única que no podía conciliar el sueño, y tambien era la que más lo necesitaba. Las agujas del reloj corrían confusas, algunos minutos parecian horas y otros, segundos.

Me senté en el ventanal de mi pieza, las luces de la ciudad producian un negro tornasol que hacían, en conjunto con el lila del firmamento, una vista encandilante para mis ojos, no me dejaba pensar. Ahi me quedé, esperando mi despedida, mirando a la nada, acordándome de... nada. Las horas pasaron y las nubes dieron su desfile sobre mi cabeza, faltaba solo media hora. Tenía mi uniforme planchado, estaba con apresto de la tintorería y apenas podía moverme. Bajé las escaleras, aún seguía vacía. El camino al colegio se hizo largo, mas que de costumbre, la presencia de flor me hacía mucha falta, su sonrisa matutina me ayudaba mucho, pero ella ya no estaba ahi, ella tambien se había ido.

El crepusculo estaba haciendo su entrada triunfal, a diferencia mia, que a causa del sueño estaba totalmente sin ganas de festejar mi despedida, y no supe aprobechar las luces de admiración que mostrabamos todas las alumnas de sexto.

En el curso estallaba la euforia y los nervios, yo, por otra parte era lo contrario. Mis ojos buscaron a Agus como todas las mañanas, no quise hacerlo adrede, era una reaccion automatica. Ella no estaba, no me sorprendió, hacia unos meses me había dicho que iba a tener que mudarse en el mes de diciembre, pero nunca imaginé que sería el dia de la despedida.

Con el pasar de los minutos la felicidad que invadia a las otras 31 personas que se encontraban conmigo me contagió. Olvidé el hecho de que Agus no se encontraba. Nos peinamos y pintamos y con Sol reimos interminable cantidad de veces hasta que nos dolió la cabeza.

Sol, era mi mejor amiga, aunque obviamente no se comparaba con Agus. Ella era totalmente aventurera y había vivido más que todas las chicas del curso. Era rubia y delgada y tenia una mi rada desafiante y una sonrisa que me hacía acordar a una historia de una mujer que atrapaba a los hombres con su sonrisa, no laa recordaba bien, solo recordaba la imagén que había formado del personaje cada vez que la veía. Con Sol fué que se nos ocurrió espiar el salón de actos en el cual las chicas de quinto estaban preparando nuestra fiesta. Mientrás estabamos en la hora de matemática, ella fingió tener nauseas y pidio ir al baño, obviamente yo hice de sentinela. Caminamos por el pasillo en silencio y doblamos en las escaleras, un poco despues de las grandes puertas del baño. Bajamos corriendo y estallando en carcajadas. Cruzamos el patio y abrimos un pequeña randija del gran portón blanco, Sol cerró el candado y la puerta que conducía al salón de teatro, que daba directamente con el salón de actos. Estabamos encerradas en una habitación multicolor decorada con flores y guirnaldas. Todo estaba lleno de comida y papel picado, unas enormes flores perfectamente hechas en papel crepé nos enamoraron, todo estaba demasiado lindo, teniendo en cuenta que las que habían hecho nuestra despedida eran esas nenas que nos odiaban. Debía reconocerlo, nosotras eramos demasiado engreidas, eran justificanles sus agreciones, pero despues de ver el hermoso trabajo que había hecho todo el rencor que nos teníamos quedó guardado en el placard de las escenografias.

Salimos, Sol volvió a cerrar la puerta ya que, como era la ayudante de la profe, tenia la llave del salón. Subimos al curso, nadie se había dado cuenta de que no habiamos ido al baño. Sol respondió a la pregunta de la profesora con un "muchiiisimo mejor" y soltó una carcajada enfrente de ésta, obviamente la mujer quedó desconcertada. Nos dirigimos por el pasillo hasta nuestros bancos, ella se sentaba en el penultimo y yo en el siguiente, y sin prestar atención a nuestro entorno seguimos hablando de nuestra travesía.

Quedé petrificada en frente de mi banco. No era creible lo que estaba viendo. Ahí estaba ella, en su lugar, a mi lado. Me sonreia como si nada, estaba radiante como siempre. Ella tomó el ruedo de mi pollera y me haló hacia la silla. Me abrazó y tomó mi mano, se sintió bien.

Llegó al hora, era momento de la despedida, fuimos todas exaltadas siguiendo exactamente los mismos pasos que habia hecho un rato antes con Sol. Solo que ahora era diferente, la intriga se había ido y la paz que generaba Agus en mi había vuelto.

La musica sonaba, Agus me tomó de la cintura, me hizo cosquillas, reimos, hablamos, nos empapamos en coca cola e hicimos guerras de comida. Volvimos a ser las de siempre. El dia transcurrió igual. Eramos felices.

Terminamos la fiesta, había sido perfecta. Con Agus nos habíamos robado las hermosas flores rojas que estaban en el decorado. Ella me llevó al curso y las escondimos debajo del banco en el que se sentó durante el tiempo en el que tratabamos de olvidarnos. Me llevó al ricón izquierdo del curso, nos agachamos, el helecho hacía una pobre imitación de cueva, pero era acojedor. Agus me dió un paquete pequeñó y me besó en el rabillo de mi labio. Ese fué su ultimo te amo.

La gran fiesta que le siguió a la despedida fué la última vez que la ví. Se sentó detrás mio durante la ceremonia y ambas estábamos compenetradas en nuestras familias y en la entrega de diplomas. La seguí amando durante mucho tiempo y lo sigo haciendo, solo que no de la manera en que lo hice antes. Nunca más supe sobre ella.

Ella desapareció entre claveles rosas y se llevó lo mejor de mi, pero me dejó lo mejor de ella a cambio...

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