11 nov 2009

Primavera sin Sonrisas

Septiembre y la euforia multicolor de las personas. Todos esperaban ansiosos la primavera, aunque ya estaba presente. Las flores ya habían abierto y se sentía la tibieza típica en el aire. La ciudad estaba repleta de flores de colores hechas en cartulina o papel afiche o algun otro papel de color, se empezaban a repartir folletos que invitaban a fiestas de la primavera o del dia del estudiante y algunos músicos contemporáneos inspiraban canciones en la llegada de una estacion tan igual que las demas. En el colegio no se olvidaban de ese espiritu primaveral, todo multicolor, carpetas y trabajos inspirados en el 21 de septiembre, preparativos para fiestas y felicidades... Yo, por otra parte, no la esperaba tan ansiosa como otros años. Que llegara la primavera implicaba que estaría un poco más cerca del dia en que todo terminaría. La melancolía iba ganandome el corazón de a poco y me daba cuenta de cuantas cosas tenía, de cuantas no queria perder y de otras cuantas que amaba, y entre ellas, la primera en al lista era Agus.

Durante un tiempo la relación con Agus siguió casi tan perfecta que antes. El hecho de mi cambio de colegio había empezado a desaparecer. No nos importó, nuestra amistad se hacía fuerte y crecia como lo hizo durante 7 años. Yo era la causante de una extensa cuenta de telefono, pero también, según ella era la causante de sus sonrisas diarias y cada vez crecian más... Más llamadas telefonicas y más risas. Más felicidad.

Septiembre avanzaba rápidamente y con cada día que corría me di cuenta que se iba un poco de mi.

La cantidad de libros a estudiar se multiplicaron, tenía que rendir un examen eximitorio para entrar a ese colegio. No pensaba en rendir bien, aunque igualmente me cambiarian de colegio. Los libros seguían aumentando. El colegio, la profesora particular, los cursillos de ingreso, la academia de inglés y danza. Mi agenda estaba repleta y asi empezaron a borrarse los espacios que antes ocupaba Agus.

Las llamadas empezaron por hacerse más cortas y ya no duraban dos horas como antes, sino escasos 15 minutos. Despues ni siquiera podía atenderlas y cuando podía llamar a Agus, no se encontraba. Intentos fallidos de contacto, solo me quedaban conversaciones clandestinas entre las clases y 10 recreos semanales para hablar con ella. Las llamadas cada vez eran menos frecuentes y terminaron siendo solo 2 a la semana y de unos 5 minutos de duración en los que le pedia las tareas del dia anterior o le preguntaba que había pasado en el capitulo de la novela que soliamos ver juntas.

Empezamos a olvidar esa simbiosis, esa necesidad de tenernos cerca. Nos olvidamos a propósito.

Florencia, la nueva compañera de aventuras de Agus, era totalmente igual a mi, era una curita que estaba tapando una cicatriz que había causado un capricho de mis padres. Había sido reemplasada ¿Donde estaba mi felicidad ahora? Agus se la había llevado y se la había entregado a alguien más, aunque faltaba ese condimento que solo nosotras podíamos ponerle a esa felicidad. Me hacía falta.

Necesitaba hablar con ella, preguntarle porque nuestras rutinas, nuestra amistad, porque todo se había acabado de la nada.

- Asumamoslo, es mejor asi.

- ¿Qué?! Te estás escuchando? mejor? Acabarlo todo asi?

- Si, te das cuenta todo lo que vas a perder si no entrás a ese colegio?

- Pero si entro voy a perderte, sos mi hermana!

- No soy tu hermana! Te quiero muchisimo! Me duele muchisimo tambien! Pero es lo mejor, tratar de olvidarnos, aunque nunca va a pasar. Pero tratemos de olvidar que por lo menos nos amamos. Yo encontré mi parche, por favor no lo arruines, tratemos de que cuando no estés más conmigo no sea tan doloros como lo ha sido estos últimos dias.

- Tu parche? Perdón, nunca quise que doliera, y a mi tambien me duele, pero no es la forma de solucionarlo.

- SI, Flor, nunca voy a sentir por ella lo que por vos, pero... No importa, se que nunca quisiste que esto pasara pero pasó y va a pasar, tratemos de que duela lo menos posible. No te olvides de que tenés el estudio y a Emi, yo soy lo menos impresindible.

- No sos lo menos impresindible... Te necesito.

- No me necesitás a mi, necesitas arreglar las cosas con Emi, necesitas entrar a ese colegio. Nunca te voy a olvidar Vi... Necesitamos dejar de hablar de esto. Necesitamos no hablar.


Y se fué, se fué dejandome una caja de recuerdos, de momentos hermosos, tirada en el piso. Fue tan facil para ella. Fué.-

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