26 nov 2009

Fuegos Artificiales

Era la noche de navidad, entré a casa de mis abuelos cubierta en regalos que tapaban el vestido azul que yo había diseñado unos meses atrás, la trenza que llevaaba en el cabello ocultaba a medias el mechón azul que caía por la parte irquierda de mi cabeza y el flequillo me cortaba a medias la visión. Sabía el camino de memoria. Pasillo a la derecha, derecho, pasando la puerta que dividia el living de la cocina y luego el patio. Ahi estaba el arbolito donde se suponia debía dejar los regalos, pero cuatro brazos frágiles y pequeños me acorralaron. Eran Ale y Lucy. Las dos me había abrazado y apretaban mi cintura, cosa que Agus había provocado que yo odiara. Tiré los regalos al piso, pero lo fragil, unas delicadas copas para mi abuela, de alguna extraña forma no se rompió. Después de estallar en carcajadas y de ser deborada a besos de mis primas, levanté la mirada y ai estaba. Sentado al lado del televisor, escuchando musica y mirandome con una expresión cerena y feliz. Yo estaba nerviosa, aunque no lo demostré, en ese momento había elegido mostrar mi parte menos comunicativa. Me acerqué hacia él y Emi se paró. Me saludó de esa forma tan peculiar en la que lo hace. Tomó mi mano izquierda y la apretó fuertemente ,tirándome hacía él y tomaba mi h ombro de una manera extraña mientras me daba un beso en la mejilla. Había empezado a añorar la manera en que lo hacía.

Las horas previas a las 24hs. transcurrieron sin sobresaltos, mi madre me obligó a sentarme a su lado y hablamos de cosas vacías en las que ninguno de los dos mostrabamos ni un poco de interes, no nos mirabos ni un solo segundo, hablábamos con los adoquines del piso que dificilmente nos podrían haber escuchado. Mientras Emi hablaba con los demás me inundé en un mar de pensamientos, el se veía tan hermoso, pero su mirada... estaba vidriosa y de vez en cuando me miraba con el rabillo de sus ojos, reía y cantaba sin vergüenza alguna, yo, como siempre, si la sentí, era demasiado desinhibido, y por supuesto que yo era lo contrario. Me encantaba esa forma de ser.

Eran casi las doce, faltaban poco minutos, todos estaban muy compenetrados en la apertura de los regalos y la sidra, ritual infaltable en casa. Yo, por otro lado, me encontraba sentada en el patio, viendo el cielo que siempre se veía violacio desde esa parte de la casa. Tenía mi celular entre mis manos, sonó.

- AND DID THEY GET TOU TO TRADE YOUR HEROS FOR GHOSTS?

Era nuestra canción...

- HOT ASHES FOR TREES?

Su voz resonó en mi oido y su cálido aliento rosó mi cuello.

- HOT AIR FOR A COOL BREEZE?

- Jaja, COLD COMFORT FOR CHANGE? AND DID YOU EXCHANGE

- A WALK FOR A PART IN THE WAR FOR A LEAD ROLE IN A CAGE?

-HOW I WISH, HOW I WISH YOU WERE HERE

-WE´RE JUST TWO LOST SOULS SWIMMINGIN A FISH BOW!

- Canto pésimo!

- Hay personas peores, no te preocupes, Jeje

-
Me dejás mucho más tranquila entonces, pero seguro estoy en el top ten de los peores.

- No, en el de los mejores.

- No exagerés.

Se sentó a mi lado, estabamos en silencio, mirando al cielo. Me rodeó con su brazo izquierdo y me recostó sobre su cuerpo. Yo solo tomé su mano, la enganché con la mia, se sentía muy bien. Apreté su mano muy fuerte, y pude ver que aún tenía mi anillo, ese que le había dado muchos años atrás, él me miró, esbosó una sonrisa, una de esas que a mí me encantaban, una de esas que me enamoraron.

Emiliano miraba fijamente al cielo. Aún no eran las doce pero ya se podían avistar unos cuantos fuegos artificiales que al reflejarse en sus ojos quebraban el negro intenso de éstos.

- ¿En qué pensás?

- En todo, principalmente en vos.

-Mmm... que interesante ¿podrías ser un poco más específico?

- Estaba pensando en que te tengo a cemntimetros míos, como antes y que teng o unas ganas enormes de besarte pero no....

Lo besé. Una vez más sus labios me hicieron sentir cosas que no puedo explicar. Eran las doce. Era navidad. Era feliz.

Sonó su celular. Demasiado rápido llegó ese mensaje teniendo en cuenta la distancia. Creo que era el destino, no me dejaba disfrutar.

"Feliz navidad mi amor! espero que la estes pasando lindi por allá! te amo muchis!"

Era Kathalina, su novia, el motivo por el cuál no queria besarme. Igual, lo olvidé, no me arruinaría navidad.

Ese fué el mejor regalo de todos, un beso. Perdí mi tristesa entre papeles rotos fuegos artificiales y burbujas de champagne. Él estaba ahi y eso era todo lo que quería.

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