Había pasado al eufória de la navidad. Era 26 de diciembre y el cielo estaba hermoso, impecable y luminoso. Me había sentado en la ventana de mi pieza a leer y a escuchar el cd que mi mejor amigo me había regalado, mejor dicho, me había intercambiado. Estaba en pijamas, a pesar de que apenas eran las 8 de la noche.
El timbre sonó. Ale y Lucy me dieron un beso sandwinch de esos que me mataban. Detrás de ellas estaba él, con esa sonrisa perfecta, un kilo de helado y dos películas en la mano. Sus rulos estaban impecables como siempre, tenía olor a jazmines y su piel blanca estaba rojisa por el sol que había tomado el dia anterior mientras jugaba un partido de rugby con mi tio. Mi madre lo saludó y me miró levantando una ceja e insinuandome algo con su sonrisa, la odiaba. A los pocos minutos el timbre volvió a sonar, era el delibery, traia una pizza y media y tres gaseosas, el pobre hombre estuvo esperando veinte minutos en la puerta mientras buscabamos cambio, mejor dicho... mientras mi madre lo hacia a la vez que hablaba por telefono y se terminaba de vestir. Otra vez el timbre, eran mis tios. Yo trataba de leer, el insoportable bullicio que había en mi casa no me dejaba pero lo que mas me perturvaba era que él estaba ahi.
De un segundo a otro la casa quedó semi vacia. Ale y Lucy se habían ido a dormir y estabamos solamente nosotros dos en el living, comiendo pizza en silencio. Pizza de ananá y otra mitad de muzzarella, que convinación espantosa, pero Emiliano era el fanático del ananá. Comimos en silencio viendo trozos de peliculas y escuchando el live de metallica. No estabamos enojados, tal vez yo si, un poco, muy poco, me era casi imposible enojarme con él, pero el sentimiento que tenia en esos momentos iba desde amor a odio pasando por una lista interminable de otras sensaciones, hasta algunas ni siquiera podían etiquetarlas con alguna cosa semejante. Después de terminar las 4 porciones que nos habían dejado la nenas, con voz cortada me preguntó si queria ver las pelis, yo contesté con un "ajam" y me levanté con mi plato vacio en la mano y me abstube de mirarlo a sus ojos verdinegros. Estaba molesta, creo que conmigo misma, estaba molesta porque estaba al frente de la persona que amaba, la tenía a centimetros mios y me estaba lamentando no poder estar con él solo por mis caprichos infantiles. Había sido mi culpa, yo había jugado y había ganado, pero habia perdido lo más importante, lo había perdido. Escuché resonar en mi cabeza esas idiotas palabras que le había dicho hacia un par de meses atrás, no pude contener mi enojo y arrojé torpemente el plato al lavabajillas, fué obvio que se rompió. Él gritó desde el living, preguntó si estaba bien. Le dije que si, aunque no lo estaba. Me apresuré a juntar los trozos de vidrio, sentí un dolor en la palma de mi mano, no le di importancia, los tiré en el basurero, bien al fondo asi mi vieja no se enojaba por romper los paltos de su bajilla preferida. Volví con Emiliano.
La pelicula empezó. El estaba en una esquina del sillón comiendo helado de ananá y yo acurrucada en la otra jugando con mi helado de "oreo". No nos miramos ni un segundo. Emiliano estiró el pote de helado, aún seguía sin mirarme.
- ¿Querés?
- No
- Ah... Vicky Diki...
- No me digas asi
- Perdón... por todo.
- Por todo.. ¿qué?
- Debería haberte dicho sobre Katha. Quisiera explicartelo.
- Bueno, explicalo, no te estoy diciendo que no lo hagas.
- Yo estoy con Katha porque fué la única que logró ayudarme.
- Ayudarte?
- Si, es que cuando me fuí a mendoza y pasó lo que pasó yo estaba re mal porque... imaginate, fueron 4 años, crecimos juntos y que de un dia a otro no nos veamos más es re dificil, fui tu primer beso y fuiste el mio y mi primera novia tambien y mi primer amor y sé que hay cosas que no se sienten por otras personas tan facilmente y....
- Bueno! Sos demasiado dramático, no estires las cosas, hace esto menos llevadero...
- bueno, a lo que voy es .. te amo lo hice y ... te prometí que lo seguiría haciendo, pero se hace dificil. Kathalina me ayudó porque en cierta forma tengo mi mente tambien en ella y sos un obstaculo en mi vida, no en el mal sentido, pero no puedo vivir aferrado a vos, a tus recuerdos, no me sirve.
- Ah, un parche...
- ¿Un qué?
- No importa, después te explico. Yo tambien te amé.
- Perdoname
- Esta bien
- Una pregunta... Agus tambien se tiñó el pelo?
- No sé, supongo que tambien cumplirá su promesa. El azul me sienta bien...
- Si, cualquier color.
- No exagerés ¿ Te puedo preguntar algo?
- Lo que quieras.
- La amás?
- Si, bastante.
- Ah...
Volvimos a quedar en silencio. Una lágrima cayó por mi mejilla. No podía dejar que me viera llorar. La sequé con el puño de mi remera, estaba rojo, teñido en sangre, tenia un corte grande en la palma de mi mano, sangraba demasiado. La noche terminó con un doctor y silocaina. Emiliano se fué. Al dia siguiente me llamó para que fueramos a pasear. Realmente no quería. Le dije que me dolia la mano. El simplemente se fué, no tuve le valor de volver a despedirlo.
El fuerte dolor de mi mano se opacó con el dolor que él inocentemente me causó. Dolía demasiado... dolía el corazón.
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